Errores

Pues se llama así, porque estoy cometiendo el error más grande de no escribir mis recuerdos, claramente me falla mucho la memoria, por tonta y dejar tanto tiempo de escribir.

En fin, obviamente no recuerdo la fecha, pero ese día empezaba la aventura ahora con mi tía Sole, ella y yo nos parecemos mucho físicamente, pues bien, ese día nos levantamos temprano, me aseé, desayuné y nos despedimos de mi tía Marie.

Nos subimos al auto con mi tío Francisco en un largo viaje, hasta llegar a la estación del tren, hasta llegar a Zürich, durante el camino, mi tía y yo nos acercábamos más antes de llegar a la ciudad de los relojes, mientras viajábamos las casas parecían pintadas en óleo, todo tan bonito y pintoresco.

Cuando llegamos, lo primero que vi fue la estación y demasiada gente estresada, turistas y entre otros que se preocupaban por sus obligaciones, mientras pasaba eso pues unas fotitos por aquí y por allá, para luego buscar baño y poder tomar un poco de agua.

Mientras hablaba con mi tía en la ciudad de lujos y novedades, observaba que al fondo se encontraba el “Lago Zürich”, pero antes de llegar debíamos comprar un poco de frutas en una placita del centro, recuerdo bien que había un señor muy tierno de cabello blanco, como es de costumbre todo es en francos, así que preguntábamos como buenas turistas el precio de la fruta y ver que nos alcanzaba, mi tía Sole como habla muy bien el alemán le supo decir eso al señor, y el todo preocupado nos regaló dos duraznos.


Llegamos al lago y un par de fotos, mientras íbamos con mis maletas todas pesadas, viendo que en las tiendas caras con un tip bien básico no contenían precio y eso claramente es porque es muy elevado.

Lo siento me distraje viendo una publicación en Facebook, retornando al tema pues ya era hora de tomar otra vez el tren pero ahora con destino a Frankfurt, pero antes en los baños de la estación conocimos una agradable señora que fue muy amable con nosotros y nos guío en como debíamos tomar la ruta del tren para ir allí, mientras lavábamos la fruta y nos hacíamos amigas de ella, muy lindo recuerdo en serio.

Tomamos el tren, pero esta vez íbamos por demasiados túneles y me maree un poco, siendo muy largo el camino para allá, hablamos de muchos temas personales como el amor en nuestra vida, anécdotas mientras vivía mi tía en Ecuador, consejos que debía seguir si eran necesarios, aclaraciones a dudas inconclusas, permitiéndonos ser buenas amigas durante el camino.

Y llegamos a Frankfurt, Dios esa estación es tan grande, que si estás despistado en serio podrías perderte, pero todo es muy organizado, que al rato te ubicarías de nuevo; aquí compré unos imanes de recuerdo para mi familia y retornamos otra vez al tren, ahora para ir a Holanda, unas dos horas más creo.

Esta unidad móvil se movía más que la anterior, tuve que ir al baño y en un movimiento casi me caigo de la taza del servicio, pero no fue así, fue divertido de hecho, más paisajes por doquier, me daban aires de pensar que todo en este lado del continente te da esperanzas de que todo mejore, llegando así otra vez a Holanda.

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