Rapunzel, Rapunzel, deja tus cabellos caer…

Voy a empezar con Mangturm, nuestro recorrido fue primero por allá, en el bote de mi tío Francisco que a la ida casi me deja unas 4 veces en el agua (para ser exactos), cruzando el gran Lago Constanza, pero era todo hermoso, habíamos ido con mi tía Marie, tía Sole, Franscisquito y Nathalie, mi tío Manejando Obviamente y yo, fue demasiado interesante y divertido, más que todo era nuevo para mí.


No nos demoramos mucho en llegar, cuando lo hicimos, entramos a un “parqueadero de botes”, se podría decir, en donde llegaban personas de Suiza y Alemania, mi tío aparcó con un par de cuerdas y yo me senté donde se ubica el volante, un par de fotos más, bajamos y llegamos a un restaurante, muy lindo al aire libre.

Mientras comíamos helado mi tía Marie me explicaba que la torre era famosa por el cuento de Rapunzel y de hecho al llegar colgaba una gran trenza de color rubio, mientras había una leyenda en la que contaba, que la querida princesa aún esperaba la llegada de su príncipe encantador.

Mientras veía la torre no podía evitar pensar que sería sentirse impotente y no poder ser salvada por nadie, estar prácticamente inútil y sin opción a la salvación a la espera de alguien que puede o no salvarme de mi prisión.

Entonces entendí que puede ser simplemente una metáfora, cada uno es dueño de su mente y su espacio emocional, aunque tarde mucho en escribirlo y lo hago el día de hoy, pues entiendo que cada quien es prisionero de sí mismo si no decide ser libre de su mente cerrada, abran la mente, no se queden estáticos, pueden quedarse atrapados en la torre como Rapunzel.


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