Vamos a Lucerna


Pues qué les digo, mientras salíamos de Goldach hicimos nuestra primera parada en un restaurante con distintas variedades de pollo: asado, apanado, nuggets, hamburguesas de pollo, fue agradable, pero lo que más me gustó es el self service, creo que hace falta mucho de eso en Ecuador.

En fin luego de almorzar con mis tíos Francisco y Marie, emprendimos viaje el cual fue muy peculiar, para ser exactos los primeros días no dormir por el cambio de horario, les juro que traté de ir despierta, pero fue imposible, creo que eso no le agradaba a mi tío Francisco, pero tenía razón, debía estar despierta para poder ver el paisaje, lo cual lo vi en pequeños lapsus de tiempo.

Bueno mi vida es distraerme un poco mientras escribo, en fin les sigo contando entonces... mientras viajaba veía las montañas y no saben lo maravilloso que era ver ese paisaje, aun así lo pude apreciar porque el viaje era tan rápido en el auto de mi tío jaja que a veces prefería cerrar los ojos porque me mareaba, pero obviando eso era fantástico, era lindo poder escuchar a mis tíos riendo de vez en cuando, conversando y teniendo un vínculo agradable como dos enamorados.

Mientras seguíamos llegando a Lucerna, yo divagaba e imaginaba quiénes vivían en aquellas casitas que llenaban de amor el paisaje, me desconectaba por minutos y sonreía, eso me hacía sentir viva, aquí va algo peculiar jaja cuando ya íbamos llegando a Lucerna, pues para ser claros las carreteras en Europa naturalmente son bien organizadas y anchas, son muy organizados como buenos suizos, pero al llegar a las ciudades siempre las calles son estrechas, como dato adicional mi tío Francisco era corredor y obviamente maneja muy bien, llegó un momento en el que pues ya estaba más que despierta, entonces mi tía Marie estaba toda relajada y llegó el momento justo antes de entrar a Lucerna señores! Mi tío aceleró e imaginen que hay solo el carril de ida y venida, nosotros íbamos en el de ida y había un auto adelante de nosotros y en el carril de regreso había otro auto, había un pequeño espacio para rebasar y mi tío lo hizo, Dios lo hizo yo solo cerré los ojos y mi tía grito asustada jaja sorprendida y quiso agarrarse de alguna manera en el auto, creo que fue la mejor experiencia y claro que me asusté.

Y finalmente llegamos a Lucerna, es algo chévere y común el dejar
tu auto en un parqueadero, de hecho es cómodo y generalmente están en puntos claves para poder acceder a ellos fácilmente, todos son por pisos y el espacio es increíble, entonces salimos y estábamos prácticamente en el centro, subimos por un puente y empezamos a caminar por la ciudad, personalmente me gustó mucho Europa por su estilo de vida, la gente y su cultura, principalmente el arte y sus edificaciones, hicimos varias paradas y mientras eso sucedía mi tía Marie me contaba acerca de cómo tuvo a mi primito Francisco y que su habitación estaba justo al frente del Monte Pilatus, está cerca de la ciudad de Lucerna y forma parte de los Alpes Suizos, ella me contaba que era una vista espectacular y en realidad lo era, llegamos a una heladería y pues obviamente comimos helado, y llegamos al Lago de los Cuatro Cantones o lago de Lucerna, se llama así porque proviene de la unión de los cantones: Uri, Schwys, Lucerna y el cantón Unterwalden que ahora es desaparecido, siendo sustituido hoy por Nidwalden y Obwalden, sino sería "El Lago de los Cinco Cantones".

Habían varios botes en el lago, personas observando, niños corriendo y nosotros nos habíamos sentado un rato a verlo, mientras acabábamos el helado, nos tomamos un par de fotos y ahora nos dirigíamos al puente Kapellbrücke, atraviesa el Río Reuss en Lucerna, siendo una de las atracciones turísticas más visitadas luego del Monte Cervino.

Más tarde nos dirigiamos al puente Kapellbrücke, que cruza el río Reuss, era el puente de madera más antiguo de Europa siendo el segundo más largo, fue construido en el año 1365 y conecta la parte antigua y nueva de Lucerna, se había dañado severamente dos veces para ser exactos se había incendiado, pero habíamos pasado por el puente para cruzar por la ciudad, por la linda Lucerna, en lo que volaba literalmente viendo la ciudad mi tía Marie, me había dicho Daniela cuidado te me pierdes aquí jaja realmente si pasaba eso hubiera sido gracioso de hecho, mientras cruzábamos mi tía me contaba las historias con mi tío Francisco y era divertido, escuchar amor en tanto tiempo, de hecho recordarlo ahora lo es saben? Lucerna me enamoró en la parte clásica en la vida y en la rutina, poco a poco me enamoraba estar fuera de mi zona de confort.

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